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Le vengo dando muchas vueltas al asunto de la vida desde que decidiste no seguir abriendo tus alas junto a mí. He comenzado a cuestionarme todo, hasta lo más insustancial o evidente, y esas enormes ecuaciones que construíamos de besos cuando me amabas con la frente en alto, orgullosa de que yo fuera tu hombre, sin miedos, sin cobardías ni torpezas de mediodías. ¿Recuerdas cuántas cosas soñábamos? Íbamos a construir un puente con nuestros corazones que llegaría desde mi mar hasta tu montaña. ¿Recuerdas cuando te dije, medio en broma, medio en serio, que me gustaria recorrer en mundo tomado de tu mano? En ese momento me colgé de una nubes para agradecer a Dios por haberme permitido encontrarte después de tantos siglos de paciente espera? Yo sé que tú no olvidas, y también sé que ahora mismo, al estar leyendo estas palabras torpes del hombre que más te ama, más de alguna lágrima rueda por tus mejillas. Es que te conozco mejor que nadie. Lo aprendí a hacer cuando descubrí el secreto que traes en la mirada, cuando casi por accidente me encontré con tu alma, aquel memorable día. Aprendí a develarte lentamente, con el cuidado de un orfebre que comprende maravillado lo hermosa y perfecta que es la joya que ha llegado a su lado. Son tantas cosas, tantas palabras dichas, tantos minutos robados a los otros y compartidos en silencio, aunque sólo nos bastase el pensamiento para sentirnos cerca y liberarnos de una buena vez de los odios y las adversidades. Es cierto que dejamos inconclusas nuestras vidas y no se trata de levantar el dedo para señalar culpables. La cosa es tan simple como reconocer con la transparencia que siempre hubo que nos fallamos. Fuimos albañiles, constructores y arquitectos de grandes ilusiones, de un amor como jamás habrá otro en el mundo, pero al mismo tiempo nos convertimos en verdugos y asesinos, sin tomarnos ni siquiera la molestia de haber oficiado como jueces y habernos sentado a conversar en alguna esquina acerca de los problemas de cada cual, de las tristezas que se fueron alojando como un maldito puñal entre los deseos y el dolor. No hay modo de poder sacarte de mis recuerdos y ni siquiera me atrevería a intentarlo. Me gustas, te quiero, te adoro y te amaré por siempre. Lo lamentable es saber que tú sientes igual por mí, pero te ofrendas al sacrificio poniendo tus brazos en cruz para que Judas te bese. Yo, por mi parte, voy decidiendo que hacer con esta maldíta puta vida que me queda por delante. Algo sucederá,no sé cuándo; pero eso hará comprender que nunca debiste haber renunciado. Sabes que te amo y sé que me amas. ¡Larga vida al amor, aunque me condene a morir en vida!
Crea tu propia vida, encuéntrala y luego vívela. Algunas veces, las personas llegan a nuestras vidas y rápidamente nos damos cuenta de que esto pasa porque debe de ser así, para servir un propósito, para enseñar una lección, para descubrir quienes somos en realidad, para enseñarnos lo que deseamos alcanzar.
Tú no sabes quiénes son estas personas, pero cuando fijas tus ojos en ellas, sabes y comprendes que afectarán tu vida de una manera profunda.
Algunas veces te pasan cosas que parecen horribles, dolorosas e injustas, pero en realidad entiendes que si no superas estas cosas nunca habrías realizado tu potencial, tu fuerza, o el poder de tu corazón.
Todo pasa por una razón en la vida. Nada sucede por casualidad o por la suerte. Enfermedades, heridas, el amor, momentos perdidos de grandeza o de puras tonterías, todo ocurre para probar los límites de tu alma.
Sin estas pequeñas pruebas la vida seria como una carretera recién pavimentada, suave y lisa. Una carretera directa sin rumbo a ningún lugar, plana, cómoda y segura, mas empañada y sin razón.
La gente que conoces afecta tu vida; las caídas y los triunfos que tú experimentas crean la persona que eres. Inclusive se puede aprender de las malas experiencias. Es más, quizá sean las más significativas en nuestras vidas.
Si alguien te hiere, te traiciona o rompe tu corazón, le das las gracias porque te ha enseñado la importancia de perdonar, de dar confianza y de tener más cuidado de a quien le abres tu corazón.
Si alguien te ama, ámalo tu también no porque él o ella te ame, sino porque te han enseñado a amar y a abrir tu corazón y tus ojos a las cosas pequeñas de la vida. Haz que cada día cuente y aprecia cada momento, además de aprender de todo lo que puedas, porque quizás más adelante no tengas la oportunidad de aprender lo que tienes que aprender de este momento. Entabla una conversación con gente con quien no hayas dialogado nunca, escúchalos y presta atención.
Permítele enamorarte, liberarte y poner tu vista en un lugar bien alto. Mantén tu cabeza en alto porque tienes todo el derecho de hacerlo. Repítete a ti mismo que eres un individuo magnífico y créelo; si no crees en ti mismo nadie más lo hará tampoco.
Crea tu propia vida, encuéntrala y luego vívela... No olvides que Dios tiene un plan maravilloso para cada uno de nosotros, y debemos aprender a descubrirlo.
María de los Angeles Rodríguez Velásquez.
Adiós
Adiós para siempre, mitad de mi vida, un alma tan sólo teníamos los dos; mas hoy es preciso que esta alma divida la amarga palabra del último adiós.
¿Por qué nos separan? ¿No saben acaso que pasa la vida cual pasa la flor? cruzamos el mundo como aves de paso... mañana la tumba, ¿por qué hoy el dolor?
¿La dicha secreta de dos que se adoran enoja a los cielos, y es fuerza sufrir? ¿Tan sólo son gratas las almas que lloran al torvo destino?... ¿La ley es morir?...
¿Quién es el destino?... Te arroja a mis brazos, en mi alma te imprime, te infunde en mi ser, y bárbaro luego me arranca a pedazos el alma y la vida contigo... ¿por qué?
Adiós... es preciso. No llores... y parte. La dicha de vernos nos quitan no más; pero un solo instante dejar de adorarte, hacer que te olvide, ¿lo pueden? ¡Jamás!
Con lazos eternos nos hemos unido; en vano el destino nos hiere a los dos... ¡las almas que se aman no tienen olvido, no tienen ausencia, no tiene adiós!
Palabras de Aliento
A veces sentimos que nos hundimos en la tristeza... el corazón se rompe, y nos cegamos con pereza... faltos de amor nos encontramos, perdídos en la pobreza... y todo da vueltas en nuestra cabeza. Entonces recordamos que tenemos amigos cerca... en los cuales nos afirmaremos de sus hombros al caer... a veces nos sentimos solos rodeados de riquezas... pero nos olvidamos de nuestra propia naturaleza. No podemos evitar el amarnos cada día... porque al mirarnos nace una llama de amor y fantasía... y esperamos palabras del ser amado, que suenen cual melodías... palabras que devuelven a nuestro corazón la armonía. Melodías que nos hacen soñar... con un comienzo que hay que valorar... reviven en nosotros un sentimiento semejante a volar... hacia un mundo de ensueño donde ya no quieres escapar.
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